







Miguel y más de 20.000 personas ya confían en Kintex
Botas de compresión Kintex
Solo quedan 9 pares a este precio.
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60 días de garantía de devolución
Úsalas cada tarde durante dos meses. Si no notas las piernas distintas, te devolvemos el importe íntegro*.
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Ya las usan más de 20.000 personas que han vuelto a moverse

«Turnos de doce horas y los gemelos me palpitaban hasta la hora de acostarme. Veinte minutos con estas al llegar a casa y ahora duermo. Me las pongo antes incluso de quitarme el uniforme.»

«Hago muchos kilómetros en coche por trabajo y el jueves tenía las piernas como el cemento. Es lo primero que me ha dado una diferencia que noto esa misma noche, no una que tengo que imaginarme.»

«Un amigo tiene el par de ochocientos euros en su clínica y he usado los dos. Desde mi sofá, con sinceridad, no sabría decirte qué compran esos seiscientos de diferencia.»

«El primer inflado me dio un susto, lo reconozco. Lo bajé al uno en el mando y al tercer ciclo había dejado de notarlo. Ahora las pongo en el dos cada tarde. Empieza bajo, ese es mi consejo.»
Los veinte minutos que te devuelven la tarde

La presión sube, no aprieta todo a la vez
Las cámaras se llenan en orden — pie, tobillo, gemelo, muslo — y luego sueltan y vuelven a empezar. Es una ola, no una abrazadera, y por eso veinte minutos se sienten como algo que sale de la pierna en vez de algo que la aplasta.

Las medias de compresión solo están ahí
Una media aplica la misma presión todo el día y no hace nada más: es pasiva. Esto aprieta y suelta de forma activa, decenas de veces, en toda la pierna incluido el muslo — y luego se acaba. Veinte minutos de algo valen más que doce horas de casi nada.

La versión de clínica cuesta cientos de euros más
La compresión neumática secuencial no es nueva: lleva años en salas de fisioterapia y en el deporte profesional, a setecientos u ochocientos euros el par. Lo que ha cambiado es que la bomba y las cámaras ya no tienen que costar eso. Mismo principio, misma ola, en tu propio sofá.
¿Cómo se usan?
Siéntate y sube las cremalleras
Extiende las dos botas, mete las piernas y sube las cremalleras. Con pantalón o sin él, da igual. Treinta segundos, en el sofá o en el borde de la cama.
Elige el modo
Tres intensidades y tres programas en el mando. Empieza por el más bajo. El primer inflado siempre parece más fuerte de lo esperado; al tercer ciclo dejas de notarlo.
Veinte minutos y se para
Las cámaras se llenan desde el pie hacia arriba y sueltan, una y otra vez. Se apaga sola al terminar el ciclo. Lee, mira algo, coge el teléfono: tienes las manos libres todo el rato.
Para piernas que han hecho un día largo

De pie todo el día
Enfermería, docencia, peluquería, comercio, cocina. Piernas que palpitan del tobillo hacia arriba cuando por fin te sientas, y que siguen palpitando cuando intentas dormir.

Sentado todo el día
Viajes largos en coche, vuelos, un escritorio del que no te levantas. Es el mismo problema por el otro lado: en la pierna no se mueve nada, y por la tarde se nota.

Después del esfuerzo
La caminata larga, la tirada larga, el día entero en el huerto. Gente que antes daba por perdida la mañana siguiente y prefiere pasar veinte minutos en el sofá.
¿Por qué las botas Kintex?
Frente a lo que la gente ya hace cuando tiene las piernas cargadas.
| Kintex | Medias de compresión | Piernas en alto sobre un cojín | |
|---|---|---|---|
| Presión activa, no solo apretar | |||
| Trabaja pie, gemelo y muslo | |||
| Nada que llevar puesto todo el día | |||
| Veinte minutos y listo | |||
| Se nota esa misma tarde | |||
| No cuesta nada usarlas |




















