








Miguel y más de 20.000 personas ya confían en Kintex
Masajeador de rodilla Kintex
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60 días de garantía de devolución
Úsalo cada tarde durante dos meses. Si no se ha ganado su sitio junto a tu sillón, te devolvemos el importe íntegro*.
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Qué incluye
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Ya lo usan más de 20.000 personas que han vuelto a moverse

«Me lo pongo veinte minutos después del paseo, mientras se hace el café. No es que la rodilla esté arreglada: es que levantarme del sillón después ha dejado de ser el momento que temo. Mi mujer ha empezado a quitármelo, que ya dice bastante.»

«Lo pedí sin creérmelo. La diferencia con la bolsa de agua caliente es que mantiene el mismo calor los veinte minutos y no tengo que sujetarlo. Leo un capítulo y se apaga solo.»

«Veinte kilómetros el domingo, esto en el sofá esa noche, y el martes otra vez fuera. Esa es toda la rutina. Antes perdía el lunes entero.»

«La primera tarde solo apreté la tira de arriba y se me fue bajando. Aprietas las dos y no se mueve nada. Es una tontería, pero me cambió la opinión del todo.»
Veinte minutos, en tu propio sillón

Un calor que sí entra
Una bolsa de agua caliente calienta la piel y luego se enfría. Esto se sujeta alrededor de la articulación, así que el calor se mantiene en contacto, al nivel que elijas, durante los veinte minutos enteros — y en el minuto diecinueve sigue estando a esa misma temperatura.

Nada que sujetar, nada que enchufar
Funciona con su propia batería: ni cable cruzando el salón, ni enchufe al lado del que no puedas moverte. Te lo colocas y tienes las manos libres — que es justo la diferencia entre cuidarte y cumplir con una tarea.

Luz roja, en todo el contorno
Un anillo completo de LED de 660 nm y 850 nm apoyado contra la articulación, en vez de apuntando desde lejos. Es la parte que no puedes replicar con una bolsa de agua caliente, y la razón por la que acaba en el brazo del sillón y no en un armario.
¿Cómo se usa?
Colócatelo
Siéntate, envuélvelo alrededor de la rodilla y tensa las dos tiras de velcro hasta que quede firme. Cualquiera de las dos piernas, sobre la piel o sobre una capa fina. Se tarda unos diez segundos.
Elige el nivel
Un botón para el calor y otro para el masaje. Tres niveles cada uno. Empieza por el más bajo: casi todo el mundo acaba en el intermedio y se queda ahí.
Veinte minutos sentado
Luego se apaga solo. Ningún temporizador que poner, nada que recordar. Lee, mira algo, tómate el café: no tienes que sujetar nada.
Pensado para el final del día

Cuando por fin te sientas
Has aguantado el día. Y entonces te sientas, y la rodilla empieza a hablar. Estos son los veinte minutos que cambian la tarde — y ocurren en el mismo sillón en el que ya estabas.

Después del paseo, del partido o del turno
Para quien hace lo que le gusta y esa misma noche lo paga. Úsalo en el sofá al terminar, en vez de prometerte que mañana sí vas a estirar.

Si sigues con la bolsa de agua caliente
Si tu rutina consiste en mantener algo caliente en equilibrio sobre la pierna y no moverte durante media hora, esto es la misma idea sin la parte incómoda.
¿Por qué el masajeador de rodilla Kintex?
Frente a las dos cosas que casi todo el mundo tiene guardadas en un armario.
| Kintex | Bolsa de agua caliente | Manta eléctrica | |
|---|---|---|---|
| Se queda puesto, manos libres | |||
| Calor regulable | |||
| Masaje además de calor | |||
| Luz roja en contacto con la rodilla | |||
| Funciona en cualquier parte de la casa | |||
| Sigue caliente en el minuto veinte |




















